Nacionalidad: Judío (Judea, Imperio Romano)
Nacimiento: c. 4 a. C., Belén
Muerte: c. 31 d. C., Jerusalén
Jesucristo es el personaje central de La Gran Controversia. Como Hijo de Dios y Salvador de la humanidad, su vida, muerte, resurrección y ministerio celestial constituyen el fundamento del plan de redención y el eje del conflicto entre el bien y el mal.
Aunque el libro dedica especial atención al desarrollo histórico de la iglesia cristiana desde la destrucción de Jerusalén hasta el fin de los tiempos, la persona y la obra de Cristo están presentes de principio a fin. Él es quien sostiene a su pueblo en medio de la persecución, guía la Reforma Protestante, ministra en el santuario celestial y regresará para poner fin definitivo al pecado y establecer su reino eterno.
En La Gran Controversia, Jesús aparece de manera destacada en los siguientes capítulos:
Capítulo 1—El destino del mundo predicho: Presenta las profecías de Cristo sobre la destrucción de Jerusalén y el fin del mundo.
Capítulos 2–38: Su obra redentora y dirección de la iglesia son el trasfondo de toda la historia del conflicto entre la verdad y el error.
Capítulo 40—El tiempo de angustia: Cristo concluye su ministerio de intercesión en el santuario celestial.
Capítulo 41—La liberación del pueblo de Dios: Protege y libera a los fieles durante la crisis final.
Capítulo 42—La desolación de la tierra: Su segunda venida deja la tierra desolada y Satanás queda confinado.
Capítulo 43—El fin del conflicto: Cristo establece el reino eterno, erradica definitivamente el pecado y restaura todas las cosas.
Legado: Jesucristo es el vencedor de la gran controversia. Su sacrificio hizo posible la salvación de la humanidad, y su victoria garantiza el triunfo final de la justicia, el amor y el gobierno de Dios sobre el universo.