Personaje representado: Constantino el Grande
Origen: Imperio Romano, siglo IV
Elementos principales: Monograma Chi-Rho (☧), estandarte militar y letras griegas alfa y omega en algunas representaciones
Significado: La adopción de un símbolo cristiano como insignia del poder imperial romano
El Lábaro de Constantino fue un estandarte imperial y militar asociado con el emperador Constantino el Grande después de su victoria sobre Majencio en el año 312 d. C. Su elemento más característico fue el Chi-Rho (☧), uno de los primeros monogramas utilizados para representar a Jesucristo.
El Chi-Rho está formado por la superposición de las dos primeras letras del nombre griego de Cristo, ΧΡΙΣΤΟΣ (Christos): la letra Chi (Χ) y la letra Rho (Ρ). De esta manera, el estandarte vinculaba directamente el nombre de Cristo con la autoridad y los ejércitos del emperador romano.
Según los relatos cristianos antiguos, especialmente los de Eusebio de Cesarea y Lactancio, antes de su enfrentamiento decisivo contra Majencio, Constantino tuvo una experiencia relacionada con una señal celestial y recibió la indicación de utilizar un símbolo cristiano. La tradición asoció posteriormente este acontecimiento con la frase latina «In hoc signo vinces», que significa «Con este signo vencerás».
Después de su victoria en la Batalla del Puente Milvio, en el año 312, Constantino consolidó su poder y comenzó una nueva etapa en la relación entre el Imperio Romano y el cristianismo. Al año siguiente, el llamado Edicto de Milán de 313 estableció la tolerancia religiosa y puso fin a la persecución oficial de los cristianos dentro del Imperio.
Otro acontecimiento fundamental de su reinado ocurrió en el año 321 d. C., cuando Constantino promulgó la primera ley civil dominical del Imperio Romano, ordenando que jueces, habitantes de las ciudades y talleres descansaran en el «venerable día del Sol» (venerabili die Solis), aunque establecía excepciones para las labores agrícolas. Esta legislación constituye un importante antecedente histórico en el proceso por el cual el domingo fue adquiriendo reconocimiento y protección por parte del poder civil.
El lábaro posee por ello una enorme importancia histórica. Un símbolo asociado con una religión anteriormente perseguida pasó a formar parte de la iconografía del emperador y del ejército romano. Con el tiempo, esta transformación contribuyó a una relación cada vez más estrecha entre el cristianismo y el poder imperial.
En La Gran Controversia, Constantino aparece dentro del proceso histórico mediante el cual cesaron las persecuciones paganas y comenzó una nueva etapa para la iglesia. El favor recibido del poder político produjo una transformación decisiva: aquello que la persecución no había conseguido comenzó a producirse mediante la prosperidad, las concesiones y la unión progresiva entre la iglesia y el Estado. En este contexto, la legislación dominical de Constantino constituye también un antecedente importante del proceso histórico de exaltación del domingo frente al sábado bíblico.
Este contexto aparece especialmente en:
Capítulo 2—La fe de los mártires: Describe las persecuciones sufridas por los primeros cristianos bajo el Imperio Romano y el cambio que posteriormente experimentó la iglesia cuando cesó la persecución.
Capítulo 3—Una era de tinieblas espirituales: Explica el proceso mediante el cual el cristianismo fue acercándose al poder político y cómo, según La Gran Controversia, esta unión contribuyó al desarrollo de la apostasía y posteriormente de la supremacía papal.
Capítulo 26—Los Estados Unidos en la profecía: Desarrolla la historia del cambio relacionado con el día de adoración y el conflicto entre el sábado bíblico y la observancia del domingo.
Significado: El Lábaro de Constantino representa un momento decisivo en la historia del cristianismo: el paso de una iglesia perseguida por Roma a una religión favorecida por el poder imperial. Simboliza especialmente el comienzo de una nueva relación entre la iglesia y el Estado. Esta transformación quedó reflejada no solamente en la incorporación del Chi-Rho a los símbolos imperiales, sino también en medidas como la ley dominical del año 321, cuando el poder civil romano comenzó a proteger legalmente el descanso en el «venerable día del Sol».