Símbolo representado: La Biblia y la Palabra de Dios
Origen: Tradición protestante, basada en un poema atribuido a John Clifford
Elementos principales: Un yunque y varios martillos
Lema: Plus à me frapper on s'amuse, tant plus de marteaux on y use
Significado: «Cuanto más se empeñan en golpearme, más martillos se desgastan en mí»
El emblema del yunque siendo golpeado por martillos es una conocida representación simbólica de la resistencia y permanencia de la Biblia. En esta imagen, la Palabra de Dios es representada por el yunque, mientras que los martillos simbolizan a sus críticos, perseguidores y enemigos, que a través de los siglos han intentado desacreditarla, prohibirla o destruirla.
El simbolismo parte de una idea sencilla: mientras los martillos golpean repetidamente el yunque, son ellos los que terminan desgastándose y rompiéndose, mientras el yunque permanece. De la misma manera, generaciones de gobernantes, filósofos, críticos y poderes religiosos han pasado, pero la Biblia ha continuado existiendo y siendo difundida.
En La Gran Controversia su significado resume uno de los grandes temas que atraviesan toda la obra: los repetidos intentos de suprimir, prohibir y destruir las Sagradas Escrituras, y la manera en que la Biblia sobrevivió y volvió a ser puesta al alcance del pueblo.
La alegoría aparece al final del Capítulo 16—La Biblia y la Revolución Francesa:
"Como dijo uno de los primitivos reformadores hablando de la iglesia cristiana: “La Biblia es un yunque sobre el cual se han gastado muchos martillos”.
Significado: El yunque y los martillos representan la indestructibilidad y permanencia de la Palabra de Dios. Simbolizan la historia de una Biblia perseguida, prohibida y atacada que, a pesar de todos los esfuerzos realizados para silenciarla, continuó siendo preservada y difundida. Los poderes y generaciones que se levantaron contra ella pasaron, pero la Palabra permaneció, cumpliendo el principio expresado en Isaías 40:8: «Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre».