Tema: El poder que surge de la tierra y forma una imagen de la primera bestia
Símbolo profético: Bestia con dos cuernos semejantes a los de un cordero que habla como dragón
Identificación: Estados Unidos de América
Elementos centrales: Protestantismo, republicanismo, libertad religiosa y poder civil
Base profética: Apocalipsis 13:11-17
Texto bíblico: Apocalipsis 13:11 — «Después vi otra bestia que subía de la tierra; y tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero, pero hablaba como dragón».
En La Gran Controversia: Capítulos 26, 36 y 37
La segunda bestia de Apocalipsis 13 surge de la tierra y posee dos cuernos semejantes a los de un cordero, pero finalmente «habla como dragón». Este símbolo representa a los Estados Unidos de América, una nación que surgió en un territorio relativamente poco poblado y alcanzó prominencia después del período de supremacía de la primera bestia.
Los dos cuernos semejantes a los de un cordero representan los principios que caracterizaron el surgimiento de la nación: republicanismo y protestantismo, expresados particularmente mediante un gobierno sin rey y una iglesia sin papa. Estos principios permitieron el desarrollo de una sociedad fundamentada en amplias libertades civiles y religiosas.
Sin embargo, la profecía anuncia una transformación: la bestia terminará «hablando como dragón». Este "hablar" serán las acciones oficiales de la nación, especialmente cuando utilice el poder civil para imponer prácticas religiosas, contradiciendo así los principios de libertad de conciencia que habían caracterizado su nacimiento.
La segunda bestia hará además una «imagen de la bestia» cuando las iglesias procuren controlar el poder civil para imponer sus decretos religiosos. En este contexto se producirá la imposición de la observancia del domingo, ejerciendo presión sobre quienes permanezcan fieles al sábado del cuarto mandamiento.
Significado: La segunda bestia representa la transformación profética de los Estados Unidos, desde una nación caracterizada por la libertad civil y religiosa hasta un poder que empleará finalmente su autoridad para imponer la adoración. Constituye uno de los protagonistas principales del conflicto final: una nación que comienza con cuernos de cordero, pero termina hablando como dragón, formando una imagen de la primera bestia y desempeñando un papel decisivo en la crisis relacionada con la Ley de Dios, la libertad de conciencia y la adoración.