Tema: La Ciudad Santa y morada de los redimidos
Acontecimiento: Descenso de la Nueva Jerusalén después del Milenio
Lugar: Desciende del cielo sobre la Tierra
Elementos centrales: Ciudad Santa, trono de Dios, árbol de la vida, río de vida y redimidos
Base profética: Apocalipsis 21–22; Hebreos 11:10, 16
Texto bíblico: Apocalipsis 21:2 — «Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido».
En La Gran Controversia: Capítulo 43—El fin del conflicto
La Nueva Jerusalén es la Ciudad Santa preparada por Dios para los redimidos. Después de los mil años, Cristo desciende del cielo acompañado por su pueblo y la ciudad desciende con ellos para establecerse finalmente sobre la Tierra renovada.
Apocalipsis describe una ciudad de extraordinaria gloria, rodeada por una gran muralla con doce puertas y doce fundamentos. Su plaza es de oro puro, sus fundamentos están adornados con piedras preciosas y no necesita templo, porque Dios y el Cordero son su templo. Tampoco necesita del sol para iluminarla, pues la gloria de Dios la alumbra.
Del trono de Dios y del Cordero procede el río de agua de vida, y junto a él se encuentra el árbol de la vida, del cual los redimidos volverán a participar. Aquello que la humanidad perdió por causa del pecado en el Edén será finalmente restaurado.
Al terminar el juicio final y desaparecer definitivamente el pecado, la Nueva Jerusalén permanecerá en la Tierra Nueva como centro del reino eterno. Dios habitará con su pueblo y nunca más existirán muerte, dolor, enfermedad, separación ni sufrimiento.
Significado: La Nueva Jerusalén representa la restauración definitiva de la comunión entre Dios y la humanidad. La historia que comenzó con el ser humano expulsado del Edén termina con los redimidos nuevamente ante el árbol de la vida y viviendo en la presencia de Dios. Con el pecado eliminado y la Tierra restaurada, La Gran Controversia habrá terminado para siempre: «El gran conflicto ha terminado. Ya no hay más pecado ni pecadores. Todo el universo está purificado».